Prosumers e influencers, ¿son lo mismo?

En todos los países, hombres y mujeres de diferentes edades influyen en las decisiones de compras de sus pares, algunos de ellos sin siquiera percatarse de su autoridad. Argentina no es la excepción. ¿Los Prosumers son influencers?

Un estudio de Havas Creative revela que, globalmente, el 20% de los consumidores son responsable de la adopción de tendencias que luego serán incorporadas a las rutinas del resto de la población.

Según este reporte, son tres las aristas que lo definen:

· Su acercamiento al mercado: están pendientes de las novedades y tendencias que surgen en sus categorías favoritas.

· La percepción que tienen de las empresas detrás de esos productos. Estos usuarios no ven a las marcas sólo por lo que venden sino también por su rol en la sociedad y en el medio ambiente, suelen considerar productos más amigables con la naturaleza así como también las marcas que abrazan causas sociales.

· La evaluación de su consumo. Estos compradores comparten con sus pares su aprobación o desagrado por el nuevo producto sea en conversaciones cara a cara o en redes sociales. Sus opiniones son valoradas por quieren quieran escuchar y suelen ser pedidas antes de hacer una compra.

Estos consumidores orientan el camino de las categorías. Un ejemplo claro se da en la industria alimenticia: 85% de los prosumers argentinos sienten que las comidas están cada vez más inseguras por lo que se han vuelto más conscientes de su valor nutricional y salubridad.

A su vez, el 60% quiere experimentar con nuevos sabores e ingredientes. No es extraño entonces el suceso de instagramers que cocinan sano, las propuestas artesanales de rubros como las hamburgueserías y las cervecerías o las opciones gourmet de los fast-foods.

Prosumers argentinos

En Argentina, el grupo mayoritario de prosumers se encuentra entre los 18 y 34 años, un 60%. El rango 35-54 representa el 30% y el 10% restante corresponde a consumidores mayores de 55 años. Además, 7 de cada 10 prosumers argentinos son mujeres.

Por su perfil y edad, es posible comparar la actividad del Prosumer con la del influencer. En ambos casos son personas respetadas por sus opiniones y los contenidos que producen. Las marcas han encontrado en los influencers una función invalorable ya que logran mayor cercanía que los logos. Es que la conexión humana es irremplazable.

El proceso que las marcas realizan para generar confianza entre sus usuarios se ve acelerado con estas personas que transmiten autenticidad, transparencia y, sobre todo, logran alcanzar la autoridad suficiente para ser recomendadores.

Ya sea por sus perfiles de expertos o por ser personas comunes y corrientes que encontraron su estrellato en las redes sociales, gracias a la excelente interpretación de los intereses de sus seguidores. Su público valora esta visión personal que crean a través de las redes y las marcas las incluyen en sus estrategias de comunicación por los resultados.

Prosumers e influencers, parecido no es lo mismo

Ahora bien, considerar a prosumers e influencers como sinónimos sería un error o, al menos, inexacto. Sucede que un influencer es un prosumer por su capacidad de persuasión, pero no necesariamente un prosumer es un influencer.

Es que tal como se interpreta en la actualidad la actividad del influencer, su campo de trabajo es el mundo digital mientras que para el prosumer, su área de conversión no distingue entre medios online y offline. Distintos puntos de contacto, incluyendo el word of mouse o boca a boca, son válidos para su ejercicio y respeto por sus pares.

Tradicionalmente asociado a los consumidores que generan contenido, el anglicismo prosumer es enriquecido al llevarlo al terreno del mercado. Más allá del importante impacto económico que sus compras tienen, estas personas se destacan por sus comportamientos, actitudes y opiniones que influyen en la elección de marcas y en las conductas de consumo de otros.

El Prosumer Report de Havas Creative es una investigación periódica que se realiza desde hace más de 10 años en 37 países, siendo Argentina uno de ellos. Según el estudio, se estima que lo que hoy hacen los prosumidores probablemente sea repetido por los consumidores masivos dentro de 6 a 18 meses.

Fuente: FORBES