Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. ¿Disculpame?

Lo vemos todos los días en los bocetos de banners, sitios, apps, etc. que nuestros creativos diseñan, pero la gran mayoría no tenemos idea de qué significa.

Desde el Siglo XVI, el texto de “Lorem Ipsum” ha sobrevivido casi de manera inalterable como Dummy Text, es decir, como texto que está en proceso, texto que no es definitivo. A diferencia de lo que muchos creíamos, “Lorem Ipsum” no es un texto aleatorio, sino que tiene sus raíces en la literatura en latín del año 45 AC. Los versos de este pasaje forman parte de un libro llamado “de Finibus Bonorum et Malorum” o si les parece mejor “Los Extremos del Bien y el Mal”, escrito por Cicerón. Se trata de un libro sobre ética muy popular durante el Renacimiento. Su primera y recordada (?) frase es:

‘Neque porro quisquam est qui dolorem ipsum quia dolor sit amet, consectetur, adipisci velit…’ [No hay nadie que ame el dolor en sí mismo, que lo busque y quiera tenerlo, simplemente porque es dolor]

La idea de usar un texto en latín para rellenar espacios es para definir, tácitamente, que no hay que hacer foco sobre ese espacio puntualmente, que no es ese sector donde el diseñador quiere que pongamos atención al ver sus bocetos. Si fuera un texto real en español, el usuario tendería a enfocar su atención en eso en lugar de revisar las bases del diseño que el diseñador está intentando mostrar. El párrafo de “Lorem Ipsum” resulta tener una disposición de palabras y letras que parece muy normal y racional para cualquier idioma en el mundo y por eso, aunque sabemos que no debemos leer en esa zona, nos da una correcta representación de cómo quedaría si hubiera un texto real. 

Personalmente, me parece increíble que se haya mantenido el mismo texto en latín que escribió Cicerón en uno de sus libros, para representar textos en prototipos sin sufrir alteraciones habiendo pasado grandes revoluciones que cambiaron la historia de la humanidad para siempre.